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CHIPS EN LAS GÓNDOLAS

 

Gracias a los efectos de la globalización y la dinámica cambiante de los negocios, la tecnología del código de barras se vio obligada a evolucionar, para permitir a las empresas una mayor "visibilidad" de sus productos a medida que se mueven a lo largo de la cadena de abastecimiento.

Hoy, la identificación por radiofrecuencia está generando una revolución en el ámbito de la logística y la comercialización, equivalente a lo que fue el código de barras 30 años atrás.

Esta nueva solución tecnológica para la identificación de productos, el Electronic Product Code (EPC), permite un completo control del recorrido de los productos en la cadena de abastecimiento, con información actualizada en todo momento. El tamaño del microchip que albergará la información relacionada a los datos del producto (identificación, seriado, entre otros) es microscópica: 350 micrones cuadrados.

El desarrollo del EPC demandó una inversión millonaria en dólares y estuvo a cargo de investigadores del AUTO-ID Center del Massachusetts Institute of Technology (MIT). Su creación fue posible gracias al impulso de empresas productoras, cadenas de distribución, organizaciones de estándares y empresas de tecnología que están apostando al futuro y la innovación.

Si bien la identificación por radiofrecuencia se utiliza desde hace años en aplicaciones tales como telepeajes o tickets, entre otras, la ventaja del EPC es que contará con un estándar mundial que lo respalde.

Nació con el mismo objetivo del código de barras, pero con algunas prestaciones adicionales. La adopción de esta nueva tecnología abre las puertas en una primera instancia a la industria manufacturera, minoristas y a todos aquellos que participan de la cadena de suministro, permitiéndoles acceder a prácticas logísticas mucho más eficientes.

Dependiendo de las aplicaciones informáticas que se desarrollen en la red EPC, se podrá acceder a una variada gama de información: la fecha de vencimiento, procedencia, origen, tiempo de permanencia en la góndola, etcétera. Que, sin duda, generarán un valor agregado en dichos procesos.

De acuerdo a lo previsto, este sistema se está implementando en el sector del consumo masivo en el área de las operaciones logísticas. Es aplicado para la identificación de pallets y bultos y se prevé a mediano y largo plazo -cuando las condiciones lo justifiquen- que también sea usado en las unidades de consumo. Cuando se llegue a esta instancia, el consumidor final también contará con ventajas adicionales. Por ejemplo, agilizar las operaciones en la línea de caja, ya que la lectura de los productos se hará en forma automática, sin la necesidad de leer unidad por unidad.

Los beneficios de esta nueva tecnología han sido y están siendo comprobados con casos pilotos verificados en diferentes países del mundo. Todo cambio implica una movilización interna que genera muchas veces miedo e incertidumbre por desconocimiento o por no contar con la información suficiente.

Desde EPCglobal, entidad encargada de liderar la estandarización e implementación de la tecnología de RFID y el EPC, se están desarrollando determinadas acciones para resguardar la privacidad de los consumidores.

Así, se creó el Consejo Internacional Asesor de Políticas Públicas que proporciona una guía sobre temas relacionados con la privacidad y desarrolla soluciones técnicas al respecto. Este Consejo depende del AUTO ID Center.

Por otro lado, cuando se implemente esta nueva tecnología para los productos de consumo masivo, el consumidor podrá solicitar la desactivación del chip cuando se retire del comercio.

Para finalizar, es imposible el seguimiento de las mercaderías, una vez que el consumidor las tiene en su poder, sin la tecnología o un lector de radiofrecuencia. Por ello, la presencia y seguimiento permanente en la vida cotidiana de las personas es un mito sin fundamentos.

Es inexacto pensar que estos chips se van a comunicar entre sí y que pueden ser leídos por una computadora en cualquier parte del mundo. Además, si bien estos chips tienen más capacidad que el código de barras, su potencial de uso no radica en la cantidad de información que se puede almacenar, sino en el desarrollo de aplicaciones informáticas relacionadas con la nueva tecnología de identificación de productos.

Estas nuevas tecnologías hacen más eficientes las tareas logísticas de las empresas y contribuyen a que el abastecimiento pueda hacerse en tiempo real y la producción en base a la demanda. Además, permitirán brindar beneficios a todos los que consumimos productos y servicios.

Nota de Enrique Vitale, para el diario Clarín, 10-03-04

 
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