El
estar presente en Internet implica redefinir el concepto tradicional
del marketing masivo hacia un "marketing interactivo".
Ello significa, el establecer un fuerte "diálogo"
con nuestros clientes a fin de lanzar, relanzar o fortalecer
un producto, servicio, marca o imagen corporativa, evitando
así, los ruidos de los medios tradicionales a los que
está sometido nuestro target.
Es bien sabido cómo en los últimos años,
las tradicionales e infalibles campañas publicitarias,
como por ejemplo las de la televisión abierta, han ido
perdiendo audiencia e impacto, por diversas razones. Algunas
de ellas son: el incesante bombardeo de otras publicidades,
la falta de credibilidad, el famoso zapping, el uso de las video-caseteras,
DVD y el auge de la TV por cable, entre otros factores.
Asombrosamente, estar en Internet permite que nuestros anuncios
puedan descubrir quiénes son nuestros clientes finales
y saber cuáles son sus nombres, direcciones, teléfonos,
ingresos, estilos de vida, marcas preferidas, gustos y preferencias
personales. Alvin Toffler, en su libro "La tercera ola",
esbozó el concepto de "desmasificación",
aludiendo a cómo se está fraccionando el mercado
de masas en una serie de pequeños mercados que no dejan
de multiplicarse y evolucionar, y que exigen una contínua
expansión de la gama de opciones, modelos, tipos, tamaños,
colores y adaptaciones personales.
En
síntesis, el marketing de masas (que utiliza las 4 P)
está dejando lugar a un marketing más individualizado
(que adiciona a las 4 P, las 2 D: "Dialogo" y "bases
de Datos").
Hacer marketing en la WWW es estar adaptándose a las
nuevas reglas de juego que impone la "era de la información"
y, como dicen Stan Rapp y Thomas Collins, en su libro Ganadores
del Maxi-Marketing, "debemos informar, no vender..."